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Para La Nueva Mañana.

La séptima luna coscoina comienza a señalar el final del festival nacional de folklore 2020, en su edición número 60.
 

Durante las sucesivas jornadas vividas, se suscitaron distintas polémicas, principalmente a partir de la regular convocatoria de público que se dio cita en algunas de las noches.
 

La presentación de Abel Pintos y Jorge Rojas, garantizó una plaza colmada y varias horas antes de las 10 de la noche ya se anunciaba que las entradas estaban agotadas.
 

Luego de la arenga del maestro de ceremonias Claudio Juárez, el ballet Camín, integrado por bailarines de todo el país puso el marco ideal para una noche ideal.
 

Horacio Banegas comenzó el desfile de artistas. Sus interpretaciones fueron el fuego que de a poco le dio la chispa necesaria para que el público comenzara a calentar sus palmas.
 

Junto a sus hijos Cristian “Mono” Banegas y Enzo “Jana”, una de esas raras combinaciones de este 2020, la banda con batería, bajo y guitarra eléctrica y el particular modo de tocar de los santiagueños, con los ojos cerrados como haciendo más sentida la chacarera.
 

Temas que no se repitieron en el repertorio de otros artistas que ya pasaron en las noches anteriores, como Mi origen mi lugar, Huaino de mi infancia, Nostalgia campesina, Canción del quenero, dieron el arranque a esta luna.
 

Después, un ex miembro del Grupo Ceibo que fueron consagración en el año 2011, Gabriel Macías suavecito tocaba su primer tema, incluido en uno de los trabajados grabados. “Naturalmente, El silencio o Sin condición fueron algunos de los cd editados.
 

Le tocó después a Roxana Carabajal con su “Renacer en el monte”, Despierta en el salitral, entre otros temas sonaron con la fuerza y el sentimiento de la cantante comprometida con todas las situaciones sociales. Con una historia de vida fuerte, de esas que te cambian la voz y la hacen fortalecida a pesar de su cuerpo frágil y su imagen de mujer empoderada, dos contrastes que le dieron más contundencia a su actuación.
 

 

Jorge Rojas cumplió 28 años de presentaciones en Cosquín.                                                                                           Foto: Portal de Opinión.

Y llegó, sí, llegó. Se oscureció el escenario pero se iluminó la noche y así su voz e imagen llenaron el aire, Jorge Rojas saludó desde el borde del escenario. Con sus músicos en semicírculo como en un mágico ritual sin preámbulos empezó con el tema “Mi cantar” y siguió con “Lo que el tiempo me enseñó”. Cerca de la gente, como para mirar a los ojos inició “Viaje”, viaje introspectivo a lo profundo del corazón, cantándole a almas de 20 hasta 80 años.
 

Ya abrazando una guitarra puso “A todo corazón” y “Sin ataduras”, a volar los sueños de la platea femenina. Tuvo un invitado, Efraín Colombo, cantando Lo que soy.
 

A plena voz como si para el imaginario de las enamoradas de Jorge Rojas fuera posible, le puso el cuerpo a “Olvida que te he amado” y al “Secreto de tu vida”.
 

La letra de “Solo Mía” o de “La vida” en contraste con el ritmo de “Todo puede ser” que alguna vez cantó junto a Los Caligaris.
 

Sus 28 años de participar en el festival, le dan ese manejo de los tiempos con el público, para intimar, para charlar y decir “quiero que se despojen de todo para bailar” y que eso suceda cantando “Otra Pena” y “No te vayas carnaval” para el cierre. La gente pidió una más y les ofreció “Vuelvo” y se fue despidiendo y desde las entrañas del mismísimo “otra mas y no pedimos mas”, a la luz de los celulares volvió a hacerse mágica la oscuridad llena de canción.
Y para toda sorpresa se necesita un cómplice y fue así como Abel Pintos llegó para poner a esta luna en la historia de la música popular, cuando dos enormes cantantes se reunieron para hacer vibrar a diez mil almas ansiosas de disfrutar de sus artistas preferidos. Dos tenores en el escenario, le cantaron a Atahualpa Yupanqui “Piedra y Camino”, en el día de su cumpleaños.
 

Las canciones se sucedieron en total complicidad, como dos amigos que se encontraron para despuntar el vicio del canto y la gente siendo testigos de un momento que permanecerá en sus oídos y retinas por mucho tiempo. Los temas seleccionados para esta enorme sorpresa conforman parte del repertorio que ambos artistas.
 

En la continuidad musical, fue el momento de Coco Gómez, cantándole al monte de Fortín Lavalle, provincia de Chaco. El acordeón fue el instrumento elegido para interpretar chacareras como Grito del Monte y Chacarera del Monte.
 

En el tramo final de la noche, fue el momento de un cantante oriundo de la ciudad de Córdoba, Rivera Folk, en una mezcla de rock y música popular, definido como folcklore urbano.
 

Giro el escenario y mostró a un artista que año tras año se va convirtiendo en una figura muy estimada en el ámbito coscoino. Román Ramonda, es arreglador, pianista bandoneonista y pianista nacido en La Pampa. En esta oportunidad incluyo temas del recordado Mariano Mores y un homenaje a Alberto Cortes.
 

El canto salteño, nuevamente estuvo presente en el escenario mayor del folklore. En esta oportunidad en una especie de guitarreada de patio de la gran casona. Porque los integrantes de Canto 4 armonizaron sus instrumentos y sus voces junto a los jóvenes de Guitarreros. La gran selección musical mantuvo a la plaza de pie, pero también haciendo el tiempo necesario para rendir un sentido homenaje a Juan Carlos Saravia.
 

 

Abel Pintos cerro una noche memorable.                                                                                    Foto: Portal del Opinión.

Cuando faltaban minutos para las tres de la mañana, la plaza se mantenía expectante y con todos los lugares cubiertos por los espectadores que solamente se levantaron por momentos para bailar la música que bajaba desde el escenario. Entonces fue el momento cuando Abel Pintos, por segunda vez en la noche salió a escena.
 

El concierto presentado por el bahiense, incluyo temas de su amplio repertorio y algunos que pertenecen al trabajo discográfico que esta preparando para este año.
 

Como es habitual en cada una de sus presentaciones, el público disfruta de su voz y de sus movimientos, de la misma manera que Abel disfruta de sus fans.
 

Personas de todas las edades, bailaron, cantaron, se divirtieron con la nieve artificial y se mantuvieron hasta el final gozando de una presentación impecable, que marcará a la noche del viernes como un hecho que figurará en el recuerdo colectivo de los amantes de la buena música.
 

La séptima luna del Festival de Cosquín 2020, se transformó en la de mayor presencia de público. Con ocupación plena y el cartel de entradas agotadas un día antes.
 

Además de contar con dos artistas como Abel Pintos y Jorge Rojas, tuvo el un crédito más con la presentación que ambos realizaron juntos, situación que desembocaría la grabación de un trabajo conjunto, así lo anuncio el ex Nocheros en la conferencia de prensa.