Elementos filtrados por fecha: Viernes, 31 Enero 2020

La séptima luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, permitió el encuentro de dos artistas que por sí mismo generan éxito garantizado en cada uno de sus trabajos.
 

Luego de la última canción prevista para el show de Jorge Rojas, comenzó un juego sobre el escenario, retirándose paso a paso, mientras el público reclamaba con gritos y aplausos un tema más. Enorme fue la sorpresa, cuando ingresaron juntos al escenario Jorge y Abel.
 

La ovación sacudió la misma estructura de la plaza.
 

A partir de ese momento, comenzó el momento más significativo de esta edición del festival que está cumpliendo 60 años.
 

¿Cómo surgió la idea del encuentro?
 

Tiempo atrás se conocía que, entre las ausencias importantes al festival, figuraba Abel Pintos.
 

Los artistas pasaron individualmente por la sala de prensa y allí se fue develando el misterio.
 

Abel tenía una fecha confirmada para una presentación en otro lugar, pero al caerse esta presentación estaba disponible para Cosquín.
 

Cuando comenzaron las conversaciones, si no había fecha disponible, Pintos tendría que esperar hasta la próxima edición.
 

La productora de Rojas, conociendo la situación se puso en contacto con la comisión municipal de folklore y allí comenzó a gestarse la reunión de los artistas.
 

En una muestra de humildad, la producción de Abel Pintos consultó si Rojas estaba de acuerdo en compartir la séptima luna y la respuesta no se hizo esperar.
 

“El encuentro fue bastante circunstancial, unos años se puede otros no, pero al dar de baja una presentación que teníamos previstas tuvimos la oportunidad” dijo Pintos.
 

Abel, sostuvo ante los periodistas que: “En los festivales y en Cosquín de manera especial, en líneas generales son los artistas los protagonistas en si mismo, no es la noche de un artista, si no se corre el foco, la noche de un artista es cuando toca por ejemplo en un teatro”. En el caso de Cosquín, los protagonistas son todos los artistas que tocan en “cada luna”. Además, sostuvo el cantante que “La plaza tiene su público, con más o menos asistentes en cada noche y muchas veces no tiene que ver con los artistas, sino con el día de la semana, los precios de las entradas”.
 

Pintos se mostró muy feliz por el encuentro, enviándole un mensaje a Rojas, quien aceptó gustoso la propuesta. “Artística y emocionalmente me alegra mucho lo que pasó. Compartir la noche y un escenario estuvo buenísimo, no fue la noche de Jorge ni de Abel, fue una luna de Cosquín”, expresó el bahiense.
 

 

Abel Pintos en la sala de prensa del festival de Cosquín.                                                                     Foto: Portal de Opinión.

A los pocos minutos de finalizada la conferencia de Abel Pintos, ingresó a la sala Jorge Rojas.
 

Cosquín te regala estas cosas. Tengo noches increíbles en mi memoria. Me volvió a regalar una noche muy emocionante. La idea fue íntegramente de Abel. Llamaron a nuestra productora con la información de sumarse y que preguntaran si estábamos de acuerdo”, comentó Rojas.

 

Cuando surgió la propuesta de hacer algo juntos, pensaron en varias canciones, no querían quedarse con un solo tema a dúo.
 

El trabajo conjunto fue práctico, con canciones conocidas por ambos. Cuando desde la comisión les recordaron que el 31 de enero era un nuevo aniversario del nacimiento de Atahualpa Yupanqui, surgió la idea de “Piedra y camino”.
 

Intercalaron temas de ambos, pero el ex Nochero, tenia una pequeña sorpresa, quería una interpretación a dúo con su amigo, del “Al son de la vida”, estrenada el año pasado.
 

Al son de la vida, era una canción muy nueva, pero Abel es un tremendo profesional, en un encuentro pasamos las canciones y el segundo directamente fue en Cosquín”, comentó sonriendo el cantante, agregando que “En el estudio aprovechamos para unas imágenes, vamos a tener un estreno con él, en un dueto con este tema -Al son de la vida- a pesar de que ya está editado”
 

Por último, enfatizó que fue un “hermoso encuentro, con cosas muy fuertes en escena, te eriza la piel, estoy feliz por la noche, por el encuentro y por la plaza del festival”.

 

Jorge Rojas, habló con los periodistas en la sala de prensa del Festival de Cosquín.                                Foto: Portal de Opinión.

Para La Nueva Mañana.

La séptima luna coscoina comienza a señalar el final del festival nacional de folklore 2020, en su edición número 60.
 

Durante las sucesivas jornadas vividas, se suscitaron distintas polémicas, principalmente a partir de la regular convocatoria de público que se dio cita en algunas de las noches.
 

La presentación de Abel Pintos y Jorge Rojas, garantizó una plaza colmada y varias horas antes de las 10 de la noche ya se anunciaba que las entradas estaban agotadas.
 

Luego de la arenga del maestro de ceremonias Claudio Juárez, el ballet Camín, integrado por bailarines de todo el país puso el marco ideal para una noche ideal.
 

Horacio Banegas comenzó el desfile de artistas. Sus interpretaciones fueron el fuego que de a poco le dio la chispa necesaria para que el público comenzara a calentar sus palmas.
 

Junto a sus hijos Cristian “Mono” Banegas y Enzo “Jana”, una de esas raras combinaciones de este 2020, la banda con batería, bajo y guitarra eléctrica y el particular modo de tocar de los santiagueños, con los ojos cerrados como haciendo más sentida la chacarera.
 

Temas que no se repitieron en el repertorio de otros artistas que ya pasaron en las noches anteriores, como Mi origen mi lugar, Huaino de mi infancia, Nostalgia campesina, Canción del quenero, dieron el arranque a esta luna.
 

Después, un ex miembro del Grupo Ceibo que fueron consagración en el año 2011, Gabriel Macías suavecito tocaba su primer tema, incluido en uno de los trabajados grabados. “Naturalmente, El silencio o Sin condición fueron algunos de los cd editados.
 

Le tocó después a Roxana Carabajal con su “Renacer en el monte”, Despierta en el salitral, entre otros temas sonaron con la fuerza y el sentimiento de la cantante comprometida con todas las situaciones sociales. Con una historia de vida fuerte, de esas que te cambian la voz y la hacen fortalecida a pesar de su cuerpo frágil y su imagen de mujer empoderada, dos contrastes que le dieron más contundencia a su actuación.
 

 

Jorge Rojas cumplió 28 años de presentaciones en Cosquín.                                                                                           Foto: Portal de Opinión.

Y llegó, sí, llegó. Se oscureció el escenario pero se iluminó la noche y así su voz e imagen llenaron el aire, Jorge Rojas saludó desde el borde del escenario. Con sus músicos en semicírculo como en un mágico ritual sin preámbulos empezó con el tema “Mi cantar” y siguió con “Lo que el tiempo me enseñó”. Cerca de la gente, como para mirar a los ojos inició “Viaje”, viaje introspectivo a lo profundo del corazón, cantándole a almas de 20 hasta 80 años.
 

Ya abrazando una guitarra puso “A todo corazón” y “Sin ataduras”, a volar los sueños de la platea femenina. Tuvo un invitado, Efraín Colombo, cantando Lo que soy.
 

A plena voz como si para el imaginario de las enamoradas de Jorge Rojas fuera posible, le puso el cuerpo a “Olvida que te he amado” y al “Secreto de tu vida”.
 

La letra de “Solo Mía” o de “La vida” en contraste con el ritmo de “Todo puede ser” que alguna vez cantó junto a Los Caligaris.
 

Sus 28 años de participar en el festival, le dan ese manejo de los tiempos con el público, para intimar, para charlar y decir “quiero que se despojen de todo para bailar” y que eso suceda cantando “Otra Pena” y “No te vayas carnaval” para el cierre. La gente pidió una más y les ofreció “Vuelvo” y se fue despidiendo y desde las entrañas del mismísimo “otra mas y no pedimos mas”, a la luz de los celulares volvió a hacerse mágica la oscuridad llena de canción.
Y para toda sorpresa se necesita un cómplice y fue así como Abel Pintos llegó para poner a esta luna en la historia de la música popular, cuando dos enormes cantantes se reunieron para hacer vibrar a diez mil almas ansiosas de disfrutar de sus artistas preferidos. Dos tenores en el escenario, le cantaron a Atahualpa Yupanqui “Piedra y Camino”, en el día de su cumpleaños.
 

Las canciones se sucedieron en total complicidad, como dos amigos que se encontraron para despuntar el vicio del canto y la gente siendo testigos de un momento que permanecerá en sus oídos y retinas por mucho tiempo. Los temas seleccionados para esta enorme sorpresa conforman parte del repertorio que ambos artistas.
 

En la continuidad musical, fue el momento de Coco Gómez, cantándole al monte de Fortín Lavalle, provincia de Chaco. El acordeón fue el instrumento elegido para interpretar chacareras como Grito del Monte y Chacarera del Monte.
 

En el tramo final de la noche, fue el momento de un cantante oriundo de la ciudad de Córdoba, Rivera Folk, en una mezcla de rock y música popular, definido como folcklore urbano.
 

Giro el escenario y mostró a un artista que año tras año se va convirtiendo en una figura muy estimada en el ámbito coscoino. Román Ramonda, es arreglador, pianista bandoneonista y pianista nacido en La Pampa. En esta oportunidad incluyo temas del recordado Mariano Mores y un homenaje a Alberto Cortes.
 

El canto salteño, nuevamente estuvo presente en el escenario mayor del folklore. En esta oportunidad en una especie de guitarreada de patio de la gran casona. Porque los integrantes de Canto 4 armonizaron sus instrumentos y sus voces junto a los jóvenes de Guitarreros. La gran selección musical mantuvo a la plaza de pie, pero también haciendo el tiempo necesario para rendir un sentido homenaje a Juan Carlos Saravia.
 

 

Abel Pintos cerro una noche memorable.                                                                                    Foto: Portal del Opinión.

Cuando faltaban minutos para las tres de la mañana, la plaza se mantenía expectante y con todos los lugares cubiertos por los espectadores que solamente se levantaron por momentos para bailar la música que bajaba desde el escenario. Entonces fue el momento cuando Abel Pintos, por segunda vez en la noche salió a escena.
 

El concierto presentado por el bahiense, incluyo temas de su amplio repertorio y algunos que pertenecen al trabajo discográfico que esta preparando para este año.
 

Como es habitual en cada una de sus presentaciones, el público disfruta de su voz y de sus movimientos, de la misma manera que Abel disfruta de sus fans.
 

Personas de todas las edades, bailaron, cantaron, se divirtieron con la nieve artificial y se mantuvieron hasta el final gozando de una presentación impecable, que marcará a la noche del viernes como un hecho que figurará en el recuerdo colectivo de los amantes de la buena música.
 

La séptima luna del Festival de Cosquín 2020, se transformó en la de mayor presencia de público. Con ocupación plena y el cartel de entradas agotadas un día antes.
 

Además de contar con dos artistas como Abel Pintos y Jorge Rojas, tuvo el un crédito más con la presentación que ambos realizaron juntos, situación que desembocaría la grabación de un trabajo conjunto, así lo anuncio el ex Nocheros en la conferencia de prensa.